Pulpería Los Pinos: la pulpe griega con medio siglo de historia

¿Se imagina encontrar: un tubo para reparar una fuga, botones para remendar una camisa, un helado de palito o un fresco de mozote en un mismo lugar? Pues eso es posible en Pulpería los Pinos en Grecia, la pulpe griega con medio siglo de vida y que es todo un tesoro histórico

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Lo invitamos a caminar por la Grecia de 1958, e ir a la pulpería, esa, justo allí en la esquina de plaza pinos.

Su nombre, Pulpería los pinos, lo decía todo, pues enfrente se encontraba una gran fila de árboles de pino en la plaza.

Una puerta y una ventana eran la entrada a esta estructura de madera donde don Luis Núñez, un antiguo zapatero, atendía a todas las personas que llegaban al lugar.

A pesar de ser zapatero Don Luis tuvo que ingeniársela y buscar otro negocio pues las grandes zapaterías que fueron apareciendo en la época le ganaban la batalla a los pequeños zapateros. Así que encontró en el negocio de la pulpería su oportunidad para sacar adelante su familia y a su esposa embarazada que ya esperaba su primer hijo.

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Y como dice el dicho: “como pulpería de pueblo, pequeñita pero bien surtida” así mismo tenía don Luis su negocito, lleno de todo lo que se pudiera necesitar.

img_0293Allí vendía arroz, frijoles y sal a granel. Los huevos, las candelas y el canfín no podían faltar. Y ni que hablar de los botones, las agujas y hasta un machete, cualquier cosa que lo pudiera sacar de una apuro.
La sal por ejemplo se guardaba en un pilón, la natilla se vendía en vaso, y usted podía conseguir una Coca Cola en dos colones con 50 centavos.

De verdad que en la pulpería usted podía encontrar de todo, hasta las recetas para curar los males que le daba don Luis a sus clientes.

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50 años han pasado pero cual cápsula del tiempo la pulpería los pinos aún conserva en sus adentros su esencia, y aunque ya no se vende a granel ni se da fiado apuntando todo en la libreta, usted aún puede refrescarse con un delicioso fresco natural de mozote, o conseguir cositas al menudeo, pues se puede comprar productos sueltos, un paquetito de galleta, los cubitos para cocinar, un atún, una salsita de tomate, lo que usted necesite.

El lugar solía ser un punto de reunión y eso no ha cambiado mucho pues aún llegan las personas a sentarse, tomarse algo y conversar sobre como va el día y cómo arreglar el mundo.

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Pasar por un helado, verdaderamente artesanal, hechos con la antigua receta que su papá les heredó, son otra de las razones por las que la gente visita el lugar, pues no puede faltar un helado de natilla, coco, crema, nance o maní.

Eimg_0279l negocio continúa en manos de la familia, su propietario José Antonio Núñez Morales asegura que quiere seguir con el negocio hasta donde Dios quiera, pues anhela continuar con el legado que su padre les dejó, de servir y respetar a las personas, de dar una buena atención y trabajar duro.

Por aquí pasan muchas personas, algunos por que los conocen desde siempre, otros porque vienen del hospital y otros que van de paso y necesitan algo que olvidaron comprar.

Cualquiera que pase podrá apreciar que la pulpería aún sigue siendo de madera, que las fotografías antiguas nos recuerdan la cantidad de años que han pasado, los frascos de vidrio donde aún se conservan los pancitos más conocidos como “borrachos” siguen intactos.

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Una romana de acero, o una lámpara de canfín que aún cuelga del techo así como la colección de carritos son tesoros que conservan la historia de este hermoso lugar.

A continuación le dejamos una galería para que conozca más el lugar.

 

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