El campesino griego que alcanzó éxito con la agricultura orgánica

¿Cómo funciona la agricultura orgánica? Para contestar esta pregunta y aprender todo lo que necesario sobre esta técnica, nos fuimos a hablar con los expertos. La familia Rodríguez González nos recibió en su finca ubicada en San Luis donde desde hace 19 años tomaron la decisión de apostarle a este método para salir adelante y convertirse en un todo un referente.

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Una mañana soleada y ventosa era el complemento perfecto para disfrutar del día de Campo en la Finca Integral Orgánica de San Luis. El bloqueador solar era indispensable para no dañar la piel y ni hablar de los zapatos todo terreno para el recorrido por toda la finca. Algunas de las personas que me acompañaron andaban con sandalias. Al final se darían cuenta de su error.

A las 9 de la mañana eran pocas las personas que estábamos en el comedor degustando la merienda que habían preparado para nosotros. Un café o un exquisito té de hierbas eran las opciones para tomar. Ya podrá imaginarse cuál recomiendo yo. Para completar el refrigerio, una rebanada con mermelada de mora y otra con una deliciosa salsa en la que predominaban el tomate y la cebolla.

Una excelente manera de recibir a las visitas. Tomaría un rato esperar a que el resto del grupo llegara para estar todos listos e iniciar el recorrido.

Primero caminamos unos metros para llegar donde estaban un grupo de terneras y otro de ovejas.

El guía Juan Pablo Rodríguez nos ofreció algunas hojas verdes para alimentarlas y nos explicó que estos animales se encargan de generar la materia orgánica para producir el abono que luego será utilizado en toda la finca.

A las 10:30 regresamos al comedor para recibir una charla con la nutricionista Wendy Alfaro. No se pueden imaginar la delicia de postre que hizo: era banano congelado, pasas y semillas de girasol. Un sabor que con solo recordarlo se me hace agua la boca.

Eliécer Rodríguez, agricultor griego y dueño de la Finca Orgánica San Luis.

Luego nos reunimos con Elíécer Rodríguez, el dueño de la finca. Nos contó cómo inició este proyecto y nos enseñó la importancia de la agricultura orgánica. Su esposa, María Eugenia González, fue la promotora de esta práctica en su finca. La tierra de esta zona estaba resentida tras la erupción del volcán Poás en la década de los 90.

Entonces, María Eugenia buscó otra fuente de empleo y luego de investigar, logró contactarse con la agencia japonesa Jica. Fue así como un voluntario nipón llegó a Costa Rica para enseñarles la técnica orgánica.

Hay que admitir que Eliécer era el antagonista del proyecto. Sin embargo, su esposa lo convenció de hacer la prueba en un pedazo de tierra. La primera cosecha fue un desastre. Y no era para menos. La agricultura orgánica se nutre del suelo y la tierra empobrecida de su finca no podía generar otro resultado en ese momento.

Pero desde 1997, cuando decidieron eliminar el uso de químicos, la cosecha es completamente distinta y deliciosa.

La familia Rodríguez González destina casi el 50% de la finca para reforestar. Esto ayuda a tener un suelo más saludable.

La familia Rodríguez González se encargan de todo el proceso para cosechar los 20 alimentos que produce esta finca.

Cuando conversé con María Luisa, una de las hijas, me dijo que también disponen de una cabaña para tres personas, el comedor lo alquilan para realizar eventos y ofrecen cursos de agricultura orgánica.

Esta familia aprovecha los viernes para vender sus productos orgánicos en la Feria del Agricultor de Grecia. Tan solo una probadita de esta técnica, ya que ellos ofrecen una vez al mes la oportunidad para conocer todo el proceso de la agricultura orgánica.

María Luisa me dijo que hay que estar pendiente del Facebook de ellos porque las fechas de estas ferias son variadas, ya que dependen del tiempo atmosférico. Aunque ya tienen programadas las próximas dos para el 13 de marzo y el 8 de abril.

Tras el recorrido para conocer cómo producen el abono y ver los cultivos, llegaría la hora de almorzar. Ese postre sin probar nos seguía tentando. Los almuerzos aquí son completamente veganos. La idea es preparar platillos utilizando la mayor cantidad posible de productos producidos en la finca.

Hoy prepararon tacos rellenos de frijoles blancos y garbanzos, bañados de aderezos de piña y otro de chile. Todo acompañado de ensalada verde y arroz blanco. Para refrescarse, fresco de cas o limonada. Todo un deleite mientras, de fondo, se escucha música de Malpaís.

Intenté buscar la manera de describir el gozo de comer aquel postre, pero no hay palabras para explicar el festival de sabor que disfruté aquella tarde de domingo.

Definitivamente el cuerpo agradece cuando se nutre de alimentos naturales y sanos, como los que produce la Finca Integral Orgánica  de San Luis.

Este terreno ubicado a 1530 msnm es ideal para la práctica de la agricultura. Solo que para el método orgánico, es necesario el dinamismo en el cultivo para mantener un suelo nutritivo.

“Ser agricultor orgánico no es explotar la tierra. Se necesita un balance: producir para vivir”, explicó Eliécer Rodríguez, dueño de la finca.

Un balance que ha logrado con éxito, a pesar del arduo trabajo que esta técnica exige.

Con el esfuerzo de todos los días durante casi 20 años, hoy esta familia recoge el fruto de su faena: alrededor de 20 diferentes tipos de vegetales.

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